La etiqueta es el carné de identidad de la botella. Saber leerla ayuda a elegir, a entender lo que vas a catar y a no llevarte sorpresas.
Lo que debe figurar siempre
- Tipo de producto y categoría: «Vino», «vino espumoso», «vino de licor»…; y si es DOP (Denominación de Origen Protegida), IGP (Vino de la Tierra) o vino sin indicación geográfica.
- Denominación de origen o zona: Solo si el vino la tiene: por ejemplo, «D.O. Somontano» o «D.O.Ca. Rioja».
- Grado alcohólico: Se expresa en % vol. (por ejemplo, 13,5 % vol.).
- Volumen: Normalmente 75 cl; también hay medias botellas (37,5 cl) y magnums (1,5 l).
- Embotellador: Quién ha embotellado el vino, con su nombre y localidad. «Embotellado por» no es lo mismo que «elaborado y embotellado por» la bodega.
- País de origen: «Producto de España» u otro.
- Lote: Código que identifica la partida; sirve para localizar una botella.
- Sulfitos y alérgenos: «Contiene sulfitos» si hay más de 10 mg/l; también se debe indicar el huevo o la leche si se han usado en la clarificación.
- Información nutricional e ingredientes: Desde los vinos de la cosecha de 2023, el valor energético debe figurar en la etiqueta, y los ingredientes y la información nutricional completa pueden consultarse con un código QR.
Lo que la bodega puede añadir
- Añada: el año de la vendimia. Para indicarlo, al menos el 85 % de las uvas debe ser de ese año.
- Variedad: si se indica una sola variedad, al menos el 85 % del vino procede de ella; puede haber hasta un 15 % de otras.
- Envejecimiento: «crianza», «reserva» o «gran reserva» tienen significado oficial (véase Introducción a la cata). «Roble» o «semicrianza» dependen de cada denominación.
- Dulzor: seco, semiseco, semidulce o dulce; en los espumosos, brut nature, brut, seco, etc.
- Contraetiqueta: la etiqueta trasera suele incluir datos del vino, notas de cata y el maridaje recomendado. Son datos de la bodega, no oficiales.
- Sellos y precintos: las marcas de calidad, certificados ecológicos o medallas de concursos no garantizan que el vino te vaya a gustar.
Cómo interpretar una etiqueta en tres pasos
- Mira primero la zona y la categoría: te dicen qué estilo esperar y qué normas cumple el vino.
- Después la añada y el envejecimiento: un vino joven se bebe pronto; uno de crianza o reserva pide más tiempo y más atención.
- Por último, el grado y el embotellador: el grado orienta sobre el cuerpo y el calor en boca; el embotellador, sobre quién está detrás.
Hay vinos sin etiqueta convencional, de pequeñas bodegas o de venta directa; en ese caso, pregunta al elaborador por la zona, la variedad y la añada antes de catarlos.
Contenido elaborado para esta web por la asociación. Revisado en octubre de 2026. Si detectas un error, escríbenos.
