Los defectos del Vino
- Moho. Olor y sabor a moho. Causa: Contaminación por moho de barrica, paredes o corcho.
- Sulfhídrico. Olor a huevos podridos. Causa: Reacciones anormales de sulfuroso - Adición excesiva.
- Sulfuroso. Bloqueo de aromas, sabor acre. Causa: Adición excesiva.
- Mercaptano. Olor a podrido. Causa: Sulfuroso y proteína.
- Olor a ratón. Olor a jaula de ratón, que se nota sobre todo al final de boca. Causa: Contaminación bacteriana.
- Olor a lías. Olor a sucio. Causa: Trasiegos tardíos.
- Madera. Olor y sabor excesivo a madera. Causa: Madera nueva. Tiempo en ella.
- Gusto metálico. Sabor a metal, áspero y persistente en boca. Causa: Contacto con metales.
- Oxidado. Olor ajerezado. Causa: Contacto con aire. Mala conservación.
- Olor a cerrado (reducción leve). Olor desagradable que suele desaparecer al airear el vino. Causa: Crianza en botella, falta de oxígeno.
- Aguado. Desequilibrio y falta de sabores. Causa: Añadido de agua al mosto o al vino.
- Corcho (TCA). Olor a corcho, moho o cartón mojado; apaga los aromas frutales. Causa: Tricloroanisol (TCA) procedente del corcho o de la bodega.
- Acidez volátil (picado). Olor a vinagre o a disolvente; sabor agrio. Causa: Bacterias acéticas; exceso de ácido acético y acetato de etilo.
- Brettanomyces. Olores animales (cuadra, cuero sudado, «sudor de caballo»), a menudo con notas medicinales. Causa: Levaduras contaminantes en barrica o bodega.
- Reducción (sulfhídrico). Olor a huevo duro, cebolla o goma; mejora al airear el vino. Causa: Falta de oxígeno en la elaboración o en el embotellado.
- Geraniol. Olor a hojas de geranio. Causa: Degradación del ácido sórbico (conservante) por bacterias.
Defecto, alteración y rasgo propio
No todo lo que parece raro en la copa es un defecto. Los defectos proceden de una mala elaboración o conservación; las alteraciones son cambios producidos por microorganismos o por el oxígeno; y hay rasgos propios de ciertos vinos, como el carácter oxidativo de un oloroso o de un rancio, que son deseados. Algunos depósitos, como los cristales de tartrato, no son un defecto. El mismo olor puede ser un defecto en un vino y una virtud en otro: lo decisivo es el estilo del vino y la intensidad.
Qué hacer ante un vino defectuoso: en la mesa, se avisa al anfitrión o al sumiller antes de seguir sirviendo; en una cata, se anota el defecto y su intensidad. El defecto de corcho (TCA) no afecta a la salud: solo al disfrute del vino.
Contenido divulgativo adaptado por la asociación de manuales y artículos de enología y cata. Revisado en octubre de 2026 (erratas y actualizaciones normativas). Si detectas un error, escríbenos.
