Las copas
El vino necesita amor y cuidado hasta el último momento. Se debe elegir el mantel adecuado. Color. Preferiblemente blanco. Si el mantel es de color rosa, los blancos no podremos apreciarlos en su versión real. Si el mantel es azul, los blancos resultarán más vivaces, casi verdosos, los rosados parecerán grises y los tintos jóvenes amoratados así como los tintos con crianza tomarán reflejos violetas, por lo tanto, no se debe utilizar nunca mantelería de color gris o azul ya que decolora y apaga los vinos. El color más aconsejable en defecto del blanco es el amarillo pastel tenue salvo para los vinos de crianza, los de mayor edad.
La copa no debe de oler a detergente ya que destruye en segundos la seducción de un buen vino. Las copas deben ser lavadas con detergente neutro y abundante agua. Se deben secar con un paño y se deben dejar con el cáliz hacia arriba para que no se contamine con olores extraños. La copa debe tener el tallo largo y su cuerpo debe ser ancho. La boca de la copa no debe ser muy ancha ya que de lo contrario se pueden perder aromas con facilidad. Es preferible siempre la copa de cristal que la de vidrio, no deben tener color ni tallas así como tampoco adornos de ningún tipo. Cuanto más fino sea el cristal mejores resultados se obtendrán.
Copa de champagne modelo Pompadour.
Aún se puede observar en lugares poco aconsejables. No es recomendable su uso por impedir la olfacción y tener un arco de boca muy abierto. Apreciar correctamente los aromas y el comportamiento de la burbuja es difícil además de que al menor movimiento se escapa el líquido por las comisuras de los labios.
Copa tipo flauta.
Es alargada y estrecha lo que facilita apreciar el rosario que dibuja la burbuja en su movimiento ascendente así como el collar.
Copa de cata ISO (AFNOR / INAO).
Es la copa recomendada para la cata profesional. No es apta para la mesa ya que el escaso diámetro de su boca hará que la nariz tropiece con ella. Es la copa catavinos normalizada (ISO 3591, de 215 ml de capacidad aproximada), de forma de tulipán, que se estrecha hacia la boca para concentrar los aromas. Su norma se basa en los trabajos del grupo de expertos de la ISO (Ankara, 1970) y en la norma francesa AFNOR; también se la conoce como copa INAO.
Copa de restaurante.
Es la copa más habitual en los restaurantes, de capacidad y forma muy variables. No suele ser la más apropiada para la cata.
Copa de vino tinto Burdeos.
La más apropiada tanto para la cata como para la mesa. Permite movimientos nada bruscos y una buena apreciación por vía nasal así como en la fase visual.
Copa de vino blanco.
Para el vino blanco se recomienda una copa de menor tamaño que la del tinto, con la que se mantiene el vino fresco durante más tiempo. Las copas de la tradición borgoñona, de gran capacidad, resultan excesivas, altas e incómodas.
Copa de champagne o de cava.
Es la copa más apropiada para la cata del cava y champagne. Alguna guía de vinos recomienda mover la copa para apreciar los aromas del cava o champagne. Es realidad, dicho movimiento se hace innecesario ya que el empuje del Co2 arrastra sobradamente todos los aromas hacia fuera de forma que su apreciación sea fácil y directa. Por esta razón algunos especialistas en cata consideran que mover la copa de cava o champagne en cata es una verdadera aberración. Si lo que se busca es comprobar cómo estaba el vino base, hay que eliminar el Co2 y después catar como si de un blanco se tratase.
Copa de vino tinto Borgoñesa.
La ventaja de esta copa está en que la superficie del vino es grande por lo tanto la luminosidad es alta pero puede distorsionar el color del vino. Ejecutar movimientos con esta copa es incómodo ya que el líquido tiende con facilidad a salir de ella.
Cómo servir y manejar la copa
- Cuánta cantidad: para disfrutar del vino en la mesa, no más de un tercio o la mitad de la copa; en una cata, unos 5 cl. Así hay espacio para girar la copa y se concentran los aromas.
- Cómo cogerla: por el pie o el tallo, para no calentar el vino con la mano y no dejar huellas que dificulten la observación del color.
- Tamaño y forma: una copa grande y de boca algo cerrada favorece los tintos de crianza; una copa más pequeña y estrecha, los blancos y rosados; una copa alta y estrecha (flauta o tulipán), los espumosos.
- Almacenamiento: se guardan boca abajo solo si el armario no tiene olores (madera, humedad); lo ideal es guardarlas boca arriba en un lugar ventilado y sin olor, y pasarles un paño seco y limpio antes de usarlas.
- Mantel y entorno: un mantel blanco o neutro permite apreciar el color real del vino; los olores ambientales (flores intensas, perfumes, comida) interfieren con los aromas.
Contenido divulgativo adaptado por la asociación de manuales y artículos de enología y cata. Revisado en octubre de 2026 (erratas y actualizaciones normativas). Si detectas un error, escríbenos.
